905 -Un experimento en gestión de tiempo, dinero y en dejarse guiar por la sabiduría interior




Cada año, conforme diciembre llega a su fin, me gusta reflexionar acerca de los últimos 12 meses y ver de qué puedo darme cuenta, poniendo especial atención en las brechas que se puedan haber dado entre aquello que creo que sé y la manera en que vivo mi vida. Este año, lo que sobresalió fue una falta de confianza en mi propia sabiduría interior, una cierta dificultad para dejarme guiar y dirigir por ella al ir pasando de un momento a otro.


El hecho no me resultó alarmante, pero lo que sí me sorprendió fueron las diferentes maneras en que ello se manifestaba en forma práctica en relación a mi manejo del tiempo y el dinero. Conforme leas las siguientes descripciones acerca de cómo he intentado organizar mi tiempo y mis finanzas en los últimos años, fíjate si puedes identificar lo que tienen en común y quizás incluso puedas predecir las soluciones a las que llegué...


1. Gestión del tiempo en función de los usos horarios


Hasta este año, he tenido tres clases de tiempo en mi vida - mi tiempo, el tiempo de trabajo y el tiempo para la familia. Intentaba siempre marcar los límites entre estos tres “usos horarios” de manera clara, firme e inflexible. Pero, como nos sucede a muchos, las exigencias de mi trabajo con frecuencia excedían el espacio de tiempo “de trabajo”.

Desarrollé tres estrategias principales para lidiar con este “exceso de trabajo”:


  • Mantenerme firme con respecto al “tiempo para la familia” (generalmente las noches, los fines de semana y los días festivos) y sacrificar tiempo de sueño, que es parte de “mi tiempo”.

  • Mantener un horario de sueño normal, y dejar que el trabajo se colara en el “tiempo para la familia”.

  • Abandonar proyectos y otras oportunidades de trabajo porque simplemente exigen demasiado tiempo.

En otras palabras, alternaba entre arriesgar mi salud al no darle a mi cuerpo el descanso necesario, arriesgar mis relaciones familiares al no darles suficiente tiempo y atención, y arriesgar mi negocio al no estar presente y dar seguimiento a oportunidades de crecimiento.


2 . Administración del dinero en modo cero-ganancia

Hace unos años, mi asesor de negocios me preguntó por qué nunca había tenido ganancias. Cuando protesté diciendo que me llevaba a casa un sueldo considerable, me señaló que eso no calificaba como ganancia. Ganancia es lo que queda en el negocio después de que todo y todos han sido pagados. Cuando le pregunté, con cierta ingenuidad, por qué querría dejar dinero en el negocio, señaló que todos los problemas de flujo de efectivo que enfrentábamos de manera constante (como casi cualquier pequeño negocio) eran el resultado de no permitir que las ganancias se acumularan y que se desarrollara un excedente operativo.


Sin embargo, en los dos años siguientes, sin importar qué cantidad de dinero el negocio hiciera, ese dinero ya estaba pre-asignado a gastos pasados, presentes y futuros. Nunca sobró nada para ser calificado como “excedente operativo”, y el negocio tenía que rescatarse continuamente con nuevas ideas creativas y más horas de trabajo.


¿Ya encontraste el hilo conductor ?


Tal vez sea fácil ver por qué dirigir una empresa "de ganancia nula" daría lugar a una mayor demanda de mi tiempo, así como a una sobrecarga de un sistema de gestión del tiempo bastante básico. Lo que me encantó ver, y que no me esperaba, fue el hecho de que la manera en que yo manejaba el tiempo y el dinero en mi vida estaban sustentadas en una sola cosa: una falta de confianza en mi acceso a la sabiduría en cualquier momento dado.


Puesto que no confiaba en mi capacidad de tomar decisiones sabias acerca de mi tiempo conforme se iban haciendo necesarias, había construido un elaborado sistema de “pre-asignación” en un intento por predeterminar cuánto tiempo me estaba permitido pasar en cada una de las tres áreas principales de mi vida, sin importar lo que realmente se pudiera necesitar o desear en el futuro.


Puesto que no confiaba en mi capacidad de tomar decisiones sabias acerca del dinero cuando fueran necesarias, “pre-gastaba” cada dólar que entraba, asegurándome de que nunca hubiera un excedente que yo pudiera invertir mal o desperdiciar.


Así que, en aras de una vida más interesante, he creado un nuevo experimento para el próximo año. He eliminado el tiempo de trabajo e incluso el tiempo de familia de mi calendario, y me he asignado a mi mismo las 24 horas de cada día. Si bien le he “entregado” a mi asistente un número limitado de horas a ser utilizadas para la programación de citas con clientes, el resto del tiempo es mío para ser usado como dicte mi sabiduría, mes tras mes, semana tras semana, día tras día, a cada momento.


En términos de dinero, por primera vez en la historia estamos iniciando este año con un "excedente operativo", confiando en que la sabiduría interior guiará cada una de las decisiones de gasto y evitando deshacernos de cualquier exceso de efectivo lo más rápido posible para que no se "derroche" en lo que sea que mi fértil imaginación se le ocurra.


¿Funcionará? No tengo ni idea.


Pero en unas pocas semanas de práctica me he podido dar cuenta de que mi conexión con la sabiduría, la inteligencia y el sentido común se va fortaleciendo cada vez que me permito conectarme a ellos. Y puesto que voy a pasar bastantes de mis 24 horas diarias escribiendo, coacheando y enseñando acerca de la sabiduría interior, más me vale pasar tantas como pueda siguiéndola.


¡Diviértete, aprende montones, y feliz exploración!


Con todo mi amor ,


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© 2019 Marina Galan